Amamos a Eduardo Rezzano (deberían leerlo)…

Gato barcino

Eduardo Rezzano a Enrique Arau

Casc Antic

I

Gravitación

Al castillo de sus abuelos
-de los abuelos de Ferran-
llegaron los portadores del
ojo de buey

El ojo de buey
era obsequioso de sabiduría
pero sus portadores -sin
embargo y a pesar de-
se mostraban nulos
en el arte de la diplomacia

Los abuelos de Ferran
respondieron a la sangre
con sangre y fuego
más por costumbre o
convicciones
que por estrategas

Sus padres -los
padres de Ferran- hijos
del incesto
timoratos y huidizos
se refugiaron en la
literatura y en el bosque

jugaron a Adán y Eva
y encontraron su fin
en las arenas movedizas
del tiempo

Él -Ferran-
no nació nunca
no fue concebido

ni por obra ni
por gracia

Compás de espera

Navegué distancias imprevistas
hasta salirme del mapa

Fuera del mapa
la superficie era de madera
había un vaso de vino
un compás y
unas manos nerviosas
se desplazaban inseguras

El mundo me mostraba
sus tres dimensiones
como quien descubre
su tesoro familiar
ante el codicioso o
el aventurero

Afuera llovía y mis ideas
carentes de espesor
restos de un naufragio
flotarían a la deriva

Batalla

Vencí a mi enemigo
doblegué sus ansias
de derrota
y hundí victorioso
la cara en el barro

Su pie sobre mi cabeza
bajo la lluvia
lo humilla

Su vida
no le pertenece

Ciutat Vella

Cerré los ojos
durante el segundo
más breve

y desperté extrañado
ante el pasado que huía
como una sombra
en la oscuridad

Tu nombre y mi nombre
perdieron la música
que los unía en una danza
quebradiza

y los objetos se mostraron
inanimados e inexpresivos
brutales o tercamente
impiadosos

Pero reconocí
el canto de la mañana

las primeras luces
sobre una ciudad que
había luchado por existir

que guardaba acechanzas
en sus esquinas aún
tibias de orines

y enmudecía gritos
arrancados por el metal

mellado contra
las piedras las murallas
los sobrevivientes

De madrugada

De madrugada escogí
el color para recordarte
y ahora ese color es
mi casa

-donde respira
la ciudad vieja
donde duermen
los laietanos

De madrugada
te encuentro en cada
doblez del tiempo

a tiempo para convidarte
miel de maría
música de ninguna
estrella

para guardar
tu imagen pura
una vez más y
para siempre

II

Desinterés

Voy a contarte una historia
que sucedió en otoño
y que fue tan larga
como ese otoño duró

Una historia de amor
entre un hombre que
apenas podía hablar
y una mujer que destejía
vieja ropa de lana

Voy a contarte una historia
aunque veo desinterés
en tus órbitas vacías

Una historia de amor
entre el hombre cabeza
de buzón y la mujer
que proclamaba sus
pareceres con énfasis
arrebatado

que llevaba sus mejillas
encendidas por la tuberculosis
y su cuerpo delgado apenas
amarrado a la vida

Una historia de amor
pero de amor excesivo
entre quien pide y
quien no tiene

entre la noche misteriosa
y quien malgasta
su última moneda
en alimentar una tristeza
fofa y callada

en arrastrar su peso
por el sendero de tierra
montaña arriba

Rincón

Desde la profundidad oscura
de aquel cuerpo apoltronado
en la mecedora
se oye un crujido como
de madera

Difícilmente podría confundirse
aquel hombre con un hombre

Caminante

Camino otra vez descalzo
pero no sobre las brasas
sino sobre el té con leche
derramado ahora tibio y
pegajoso

por donde mis pies exigen
a Yahvé que
separe las aguas
o bailan extasiados la
danza del sol

Camino otra vez en círculos
pero lo hago alrededor
de mi ausencia

donde se dan cita
los tiempos idos

las voces acalladas

los cubos de madera
entrechocándose

Tramontana

Remontamos la mañana
hasta el mediodía
y encontramos un paraje
de lo más extraño

El sol huía por la retaguardia
proyectando largas sombras
que se perdían en el horizonte

Los viejos amigos -tocados
por la tramontana- cabalgaban
en direcciones equívocas
y levantaban

una polvareda de cristales
que ulceraba nuestros ojos

un rumor de sierras y
serruchos que ahogaba
las voces traídas de
la memoria por el viento

III

Padre

Una mariposa en
mi balcón
pone sus huevos
y se va

Pronto mi casa
se llenará de gusanos
a quienes alimentaré y
cambiaré los pañales

Seré un padre ejemplar
y a su debido tiempo
les enseñaré a volar
arrojándome por la
ventana

Montjuïc

Los abuelos de Miquel
yacen enterrados vivos

yacen enterrados vivos
o no tan muertos

Ahora bien
¿qué temas de conversación?
¿qué laberintos pedregosos?

Asegurar la tapa de
abeto tallada

A cal y canto
la historia

a cal y canto
el camino

Rescate

Enviaré siete caballos
a buscarte y los proveeré
de olfato poderoso

Vestirán capa negra
como los perros de
la noche y te encontrarán

Te traerán
aun si estuvieras muerta
o por morir

recibirán veinte azotes
como premio-castigo
y ración doble de
pescado

descansarán enterrados
bajo un jardín de cerezos
en flor

Condiciones mínimas

Si nos vamos a reunir
alrededor de un cuerpo
que ese cuerpo esté
en descomposición

Nada de doncellas
o niñatos

Que tenga algo de vida
coagulada
o un agujero en el abdomen
imposible de ser rellenado

Si nos vamos a reunir
alrededor de la cantante
que la cantante tenga
tres piernas

Espejo

Sentado a la cabecera
de la cama
sostengo la mano de
un muerto

Escondo mi impaciencia
y él no me mira
pero retiene mi gesto
y me lo ofrece

Suelto su mano

Si no tiene paz
que despierte
que quiebre mi cuello
o me ofrezca una agonía
larga y reparadora

Cuando el
espejo se rompe

Sostiene la mano de
un muerto
y el muerto ríe pero
no canta

Quien guarda su descanso
no descansa
se multiplica en el
espejo quebrado

Restauración

Tardó ocho años
en reconstruir su vida
y ya recompuesta
fue apenas un artefacto
obsoleto
desfasado ocho años
de lo que ocurría por
entonces

Sus amigos se habían
hecho grandes
-grandes mentecatos o
matarifes-

y lo único inmutable era
la sonrisa de la panadera
colgando de un cuerpo
aún más decrépito

-su horno ya no era de leña
sus modales de gusano

Dieta líquida

Finalizado el recorrido visual
dejé los ojos sobre la mesa
y les preparé un refrigerio

Me senté a escuchar música
pero la música había perdido
su juventud
su poder de persuasión

Descendí a un estado de
introspección
que me permitió ciertos
olvidos

-el largo de mis brazos
mi nombre

No salí de mi sopor
hasta entrada la noche
mis ojos dormían
ya no me esperabas

Mamut

La imagen del descongelamiento
del mamut
era un pensamiento que
se me había hecho recurrente
pero no obsesivo

Unas veces se me presentaba
como un volver a la vida

-lo veía sacudiéndose la
escarcha del pelaje escrutándolo
todo con sus ojos negros
o pardos-

y otras asistía
al desmoronamiento de sus carnes
a la gelatinización de sus jugos

como si toda su muerte
hubiera permanecido enquistada
o atrapada en una botella

Así y sin darme cuenta
fui adquiriendo maneras
de elefante
mi andar se hizo más pesado
mis razones más huidizas

Opté por el silencio en
la mirada y
un balanceo lento y
armonioso de mi trompa

Permití que se me hablara
al oído
y me transformé en el
gran escucha

porque sabía que las palabras
habían perdido su significado
que la tierra volvía a
no ser de nadie

Diumenges

El gato barcino
movió su cola y saltó
sobre la mesa

La mesa estaba vacía
-sólo un charco de vino
había sido abandonado
a la absorción de la
madera-

y se escuchaban las
despedidas y las promesas
de repetir el convite

las risas que se prolongaban
por la escalera hasta la calle

hasta el nivel cero del
desencuentro

Confesiones
sobre la degradación
y la pérdida
de la belleza

I

He pintado la muerte
de tantos colores que
ya no me inquieta su
aliento moviendo las
hojas las ramas

pero cuando se aparece
pálida y cetrina
en los rasgos del
ser querido

un frío me sobrecoge
y debo ocultar el rostro

para llorar con
la voluntad rota
sobre al cráter del
volcán que
ofrece su tufo
de piedra licuada

para cerrar
una puerta tras otra

para reconocerme
desmantelado y
tendido a lo largo

ante una corte de difuntos
que observa mis procesos
y mide mis reacciones

II

Viviría con los gitanos
si no necesitara el
silencio del desierto

Viviría en el desierto
pero la soledad me
lleva por el camino
de las sombras

Viviría sin la mujer
que amo si
pudiera olvidarla
pero todo vuelve
todo regresa

-el invierno
la tempestad mar adentro
girando sobre su eje

Amanece sobre el
bosque helado
la nieve guarda memoria
de mi cuerpo

mi cuerpo insepulto

III

Separo los dedos
de a una falange
y mi canto de voz cascada
los invita a una danza
vigorosa pero lenta

Las manos malogradas
observan el rastro de sangre
y dejan caer cuanto sostienen

Ahora mi cabeza callada
¿qué con mi cabeza y mi boca?

No es la cabeza de un hombre
al fuego con ella

y las cenizas al Ganges

IV

Aleluya
si no hemos vencido
al menos estamos
muertos

Nuestros restos están
dispersos
por el frente de
batalla

o de lo que era
una batalla
mientras ofrecíamos
resistencia

Ahora nos confundimos
con el enemigo
que camina como un
fantasma
y hablamos y cantamos
por su boca

lo tentamos con
nuestros errores

le hacemos revivir
nuestra decadencia

V

Hoy destacan
mis manos de
nutria
mi paso de pato

mi pelo de bisonte
y la cola de iguana
arrancada pero
todavía moviéndose

Si no llego a tiempo
a mi funeral
empezarán sin mí

y aun si lo lograra
sólo llegaría para
incomodar con
mi silencio

VI

No puedo decir que no
a una última copa
e inclino la cabeza
asintiendo quedamente

El diálogo pierde
consistencia y mis palabras
son recogidas de la mesa
con un paño húmedo

Me atrevo a encender
un cigarrillo
para observarte a través
del humo y despedirme
una vez más

de tu cuerpo
real hasta lo indecible
frágil como la noche
en que se dicen tantas
torpezas

porque el amor nunca
es lo que queda de él
y mis manos lo apartan
queriendo alcanzarte

VII

Ahora escuchemos

La noche está en
su punto álgido y
en la habitación contigua
hablan
están planeando un crimen
y cómo ocultar el cadáver

hacerlo con una soga
o con un martillo

poner a la víctima
sobre aviso
o actuar por sorpresa

De repente todas
las voces callan
menos una
una silla se cae y
suena el teléfono

pero suena en el piso
de arriba y quien
atiende niega una vez
niega dos
y nervioso empieza
a toser y a ahogarse

Termina la reunión
y golpean a mi puerta

Yo espero debajo de la cama
con la luz apagada y
el televisor en stand by

pero un cigarrillo quemándose
sobre el cenicero me delata
al igual que el olor rancio
que desprende mi cuerpo

Oigo risas en la calle
y un coche que se aleja

En la habitación contigua
reanudan el intercambio
de opiniones hasta que
todas las voces callan
menos una

En el piso de arriba siguen
tosiendo y
alguien arrastra un mueble
lo hace sin cuidado
y voltea una silla

Otro se queja y
no soy yo
yo estoy en silencio

viajo semiinconsciente
en el baúl de un
automóvil

no sabría decir cuánto
hace ni qué dirección
hemos tomado pero
quizás haya amanecido

y la luna se vea vieja
pálida o casi transparente

Confesiones
sobre la irregularidad y el descentramiento

Dificultad

Mis pareceres
atacaban el problema
desde dos ángulos
diferentes

no contrapuestos
sino de manera tal
que se abriera y
enseñara su corazón

pero el corazón
de un rojo palpitante nos
mostró sólo parcialmente
aquello que queríamos
dilucidar

y desentrañar su secreto
nos llevaría al abdomen
a los procesos digestivos
y a ensuciarnos las manos
vanamente

Dejamos el escalpelo
suturamos y
el problema se echó
a andar con una cojera a
la que no dimos importancia
hasta dos años después

Dos años después nos recibió
con una cara que demostraba
el paso del tiempo

no por la piel agrietada
o la dureza de los gestos
-su sonrisa era la de un niño
encantado por nuestra visita-
sino por algo de lo que no
acabábamos de darnos cuenta
y que nos planteaba nuevos
interrogantes

Aceptamos tomar un café
con la intención de ganar unos
minutos para la observación
minutos que se hicieron horas
horas que se hicieron días
días que parecían eternos

y para darnos ánimo
decidimos que nuestro
informe sería ejemplar
que no daría lugar a dudas

Pero el mundo había
cambiado y
no habíamos reparado
en que estábamos solos

El viento soplaba
y nos aturdía

tallaba surcos sobre
nuestro entendimiento
y nos ponía en la boca
palabras extrañas que
sabían a arena o
a piedra caliza

pero que de cualquier modo
repetíamos mirándonos
a los ojos

sosteniéndonos la mirada

como dos amantes
condenados a una muerte
segura pero no por ello
menos improbable

Rambla del Raval

Hoy la noche
tiene algo de sensual
y esa sensualidad está
en el movimiento suave
de las palmeras

en su avance imperceptible
mecidas por el viento
sujetas por la tierra
que cede milímetros

Yo también me muevo
imperceptiblemente y
revelo la fuerza de
cien hombres
pero cien hombres
desorganizados
sin un fin común

que huyen de su
centro

La noche sin estrellas
esconde una amenaza y
el bebé dormido respira
bajo el mosquitero

Medio oriente despierta
y el otro medio
regurgita en sueños
el alimento prohibido
la leche del marrano

El miedo

Nueve decenas de hombres
reducidos al bronce
amenazan con marchar
sobre Catalunya

El más viejo intenta cambiar
su gesto adusto por una sonrisa
y el senado se muestra incapaz
de controlar la rebelión de
las estatuas

de poner coto a lo indeterminado

Repetición

Volví a matar pero
mi víctima era
siempre la misma

Desmelenada
se acostumbró a
esperar el tiro
de gracia

y yo le ofrecía
siempre un último
deseo que nunca
era el último

Gestualidad

Abro una mano y
dejo escapar una risa
entre ahogada y satisfecha

En la otra guardo una máscara
envejecida y resquebrajada

Es verdad
aprendí a reír sin
mover la boca

a agitar
el puño apretado
en la gradería

Publicado en Suplemento Letras, Diario Diagonales, 24 de septiembre de 2011 (http://www.elargentino.com/nota-159255-Gato-barcino.html)

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