Retrospectiva 26: Mar de Fondo, una travesía bien argentina

“Mar de Fondo, una travesía bien argentina”, es la obra de La Fabriquera, dirigida por Laura Valencia y escrita por Patricia Ríos, que se estrenó en septiembre de 2007 en El Coliseo Podestá, en el marco del ciclo El Teatro y la historia 1810-1853 de La Dirección de Cultural de la Municipalidad de La Plata y Coliseo Podestá. Durante ese mismo año, también se presentó en las instalaciones de La Fabriquera y aún hoy sigue en cartel, visitando localidades del interior del país.

Sobre “Mar de Fondo”:

Guillermo Brown e Hipólito Bouchard, dos hombres conmovidos por el espíritu revolucionario que se respira en el Buenos Aires de 1810. Dos extranjeros que hacen suya esta tierra por elección, y dan batalla en el mar en unos pagos donde la guerra se hacía por tierra y de a caballo. Dos personalidades fuertes que inician una empresa que se creía imposible. Y a su manera, logran llevarla a cabo. Dos hombres que paradójicamente han quedado al margen de la historia.

¿Quiénes fueron estos corsarios? Una pregunta que deambula en todo el material. De las lecturas de sus viajes, aventuras interminables luchando literalmente contra viento y marea, aparecieron los cruces.

La realidad del país en ese 2007, el teatro independiente donde producción y creación requieren un gran empecinamiento, los recursos escasean y se despliegan diversas estrategias para resistir a fuerza de mucho trabajo. De este modo nació Mar de fondo.

En el origen hay una historia que se resiste a ser contada. Como si desconfiara del cuento. Hay una obra sobre la memoria sobrevolada todo el tiempo por el olvido. Hay gestos que narran. Hay vidas que se pierden. Hay textos que vuelven, una y otra vez sobre las propias palabras. Y a cada tanto el mar, revolviendo las aguas.

Se dijo sobre “Mar de Fondo”:

En qué se parecen el mar y el desierto, qué tienen en común la travesía en un barco pirata que no puede tocar puerto y dos caminantes que mordieron el polvo después que una citroneta los haya dejado varados en tierra adentro, dos navegantes o dos caminantes que empezaron a delirar, a desconfiar de las palabras que evocan para recordar el rumbo que no encuentran, el horizonte que no existe. Las respuestas a esas preguntas se pueden averiguar apelando al contexto o mejor dicho a la geografía inhóspita de la Argentina del siglo XIX. Una escenografía capaz de enloquecer a cualquiera que no sabe guardar silencio, que no aprendió a hablar sino a través de la mentira.

“Mar de fondo” es la obra de Patricia Ríos, dirigida por Laura Valencia, una obra que cabe en un placar o una valija grande, la misma donde solemos depositar las revistas que ya no necesitamos leer más porque las sabemos de memoria. Depende como se lo mire, ese placar, puede ser una máquina del tiempo para revisar el pasado o redimir esa duración escurridiza que se nos escapa de las manos, ese tiempo del que sólo recordamos las frases sueltas que nos sorprendemos repitiendo todos los años sin advertir el mar de fondo que naufragó a la Argentina. Frases encalladas que pueden ser los nombres de alguna avenida importante, algún que otro feriado o el esquech escolar que resume la falta de imaginación de las maestras argentinas. Frases que son las consignas que tarareamos hasta identificarnos con un imaginario violento aunque bien peinado.

¿Cómo contar la historia después de Billiken? ¿Qué sabemos de la Argentina que se leyó a si misma con la ingenuidad y la banalidad de Billiken, recortando figuritas y entonando canciones que nadie entendía? Con el paso del tiempo, la historia de la Argentina subsiste a través de los relatos desconexos de Billiken, el imaginario donde fueron entrenados generaciones de maestros que pensaron que estaban fundando la patria cuando en realidad estaban preparando el terreno para otra gran farsa.

Porque vista la Argentina desde Billiken o las rutinas escolares en cada fecha patria, la tragedia se confunde con la parodia. Como suele decir Leónidas Lamborghini, recordando un axioma nietzscheano: “incipit tragedia, incipit parodia.” Empieza la tragedia, empieza la parodia. Si corrió sangre, demasiada sangre, que no se note; si hubo matanzas, pillaje, traición, contubernio, desapariciones, que no se note tampoco. Basta colgar unas cuantas guirnaldas, empilchar al personaje de turno y disponer a la fanfarria militar como música de fondo, para disimular su origen ominoso, criminal, degradante.

El relato sobre la historia Argentina es una parodia que reconocemos cuando ensamblamos aquellas frases perennes de una Argentina solemne hecha jirones. Ese es nuestro “mar de fondo”, la parodia que continuamos gesticulando en cada acto. Un relato que nos ha fondeado en medio del desierto. Una historia desconfiada, que se resiste a ser contada, pero que continuamos repitiendo como loros. Una historia que se puede reescribir a través de la locura, esa locura que se anuncia con el agua que deberán surfear para aventurarse más allá de la derrota. Porque como dice un amigo, la locura es una forma de conocimiento, pero también la manera de discurrir por un relato desquiciado y descosido. La posibilidad para zurcir y repasar en voz alta las palabras que forjaron ese delirio colectivo que conocemos con el nombre de Argentina, la oportunidad para sobrevivirle (*).

Ficha de “Mar de Fondo”:

Actúan:

  • Cabe Mallo
  • Juan Pablo Thomas

Dramaturgia: Patricia Ríos

Dirección: Laura Valencia

Asistencia de dirección: Lucía Savloff

Diseño y realización de vestuario: Magali Salvatore

Diseño de escenografía: Laura Valencia

Realización de escenografía: Enzo Brutti y José de Diego

Música: Diego Madoery

Fotografías: Patricia Ríos y Daniela Camezzana

Asistencia técnica: Lucía Otaño y Daniela Valenzuela

(*) Fuente: Ese delirio llamado Argentina: Un traveling por la historia Billiken, por Esteban Rodríguez. Crudos, julio de 2008 (http://rodriguezesteban.blogspot.com/2008/07/propsito-de-mar-de-fondo.html)

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